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Narrativa 1795 1720 - 2025

Examining the myth about the enslaved Agustina: Tadó-Chocó 1795

  • Parra Ramírez, María Fernanda

Publicado: 2024

Image taken from “Juicio Contra Don Joaquín de la Flor,” Archivo General de la Nación — Colombia (AGN), Fondo Negros y Esclavos, Cauca series, volume I, page 673r.

Image taken from “Juicio Contra Don Joaquín de la Flor,” Archivo General de la Nación — Colombia (AGN), Fondo Negros y Esclavos, Cauca series, volume I, page 673r.

Narrativa 1795 1720 - 2025

Examinando el mito sobre la esclavizada Agustina: Tadó-Chocó 1795

  • Parra Ramírez, María Fernanda

Publicado: 2024

Imagen tomada del “Juicio Contra Don Joaquín de la Flor,” Archivo General de la Nación – Colombia (AGN), Fondo Negros y Esclavos, serie Cauca, tomo I, folio 673r.

Imagen tomada del “Juicio Contra Don Joaquín de la Flor,” Archivo General de la Nación – Colombia (AGN), Fondo Negros y Esclavos, serie Cauca, tomo I, folio 673r.

Resumen

Dos referentes históricos destacan en la búsqueda de los pobladores de Tadó —actual departamento del Chocó (Colombia)— por reafirmar su identidad cultural. En primer lugar, el Rey Barule, quien entre los años de 1727 y 1729 encabezó un levantamiento de esclavizados con miras a conseguir su libertad. En segundo lugar, la vida de Agustina, una mujer negra y esclavizada, quien llevó ante un juez a su amo Don Joaquín de la Flor a finales del siglo XVIII. La narrativa de Agustina reposa en la oralidad y en los trabajos de Yessica Spicker, en los cuales se propone una visión sobre la mujer negra. La documentación evidencia maltratos y castigos, incluidas violaciones y abortos forzados, que soportaban las mujeres esclavizadas durante el periodo colonial. En esa época Tadó era un real de minas que constituía el segundo pueblo de la provincia de Nóvita. En este ensayo propongo que la falta de crítica, verificación o confrontación de las fuentes orales con fuentes documentales ha hecho que las narrativas sobre la esclavizada Agustina de Tadó contribuyan a perpetuar imaginarios que no corresponden con la evidencia empírica. Agustina, una mujer negra silenciada como muchas otras por la historia, merece ser reivindicada, resignificada y reposicionada en la historia nacional para nunca más ser despojada de su humanidad.

La violencia permanece profundamente arraigada en la sociedad actual. Su continuidad llama e inspira a luchar por la igualdad y la dignidad de todos los seres humanos, empezando por la situación de género. Aún hay rezagos de las mentalidades patriarcales, machistas y androcéntricas, según las cuales las mujeres estamos ubicadas en una condición de subalternas, oprimidas, sometidas, y consideradas como menos capaces frente al género masculino. Este pensamiento trasciende a los espacios de representación académica, social, política, económica, cultural y muy profundamente en la familia.

El 2014 fue determinante para mí. En ese año empecé a salir de mi burbuja, de mi caparazón y de mi escondite inconsciente de negación como mujer negra, en el que no entendía mi verdadero valor y mucho menos mi lugar en la sociedad. Enfrentaba todo tipo de violencias racistas y machistas, pero mantenía un silencio complaciente por el desconocimiento de mi propia fuerza. Descubí que esa fuerza proviene, no a pesar sino precisamente de mi origen como descendiente de africanas y africanos que superaron el viaje transatlántico y se reinventaron en el “Nuevo Mundo”; de las historias de mis antepasadas y antepasados, pero sobre todo la grandeza de cada aporte que le hemos hecho a la humanidad. Empezar a descubrir todo esto siendo ya una mujer adulta fue como romper las cadenas que me ataban a estereotipos de sujeción, que me obligaban a aguantar las ridiculizaciones, el racismo, el machismo, el patriarcado, el sexismo, la imposición de una religión, pero, sobre todo, el androcentrismo.

Esta nueva consciencia me llevo a examinarme, descubrirme y repensarme como persona y como mujer negra. En esta búsqueda decidí tomar acciones puntuales para reivindicar el valor, el rol y los aportes de las mujeres negras en todos los ámbitos. Elegí revalorar el gran legado de resistencia que heredamos de numerosas mujeres del pasado, el cual debemos continuar con responsabilidad para poder entregarlo a las generaciones presentes y venideras. Ver en estas mujeres históricas nuevos referentes ayudará a re-conocernos, a inspirarnos y a entender el poder que hay en cada una de nosotras. Las mujeres negras clamamos y exigimos un cambio de representación en todas las narrativas. En ellas debe primar nuestra condición como seres humanos, la que hemos estado construyendo, al igual que los hombres, en una sociedad que nos ha marginado. Por ello es necesaria y urgente una lectura diferente del pasado, porque la que se ha hecho hasta el presente nos sigue haciendo mucho daño a nosotras como mujeres negras, que llevamos en nuestro ser las huellas de un proceso de deshumanización, cosificación y sexualización.

No hay que seguir naturalizando ni eternizando las actuales relaciones de poder y género. Ellas han sido construidas socialmente y están llamadas a desaparecer para dar paso a otras formas y maneras de agenciarnos. Comparto la resignificación que realiza la autora Dora Barrancos sobre el término “agencia” en su libro Historia mínima de los feminismos en América Latina (2020) para dar a conocer los colectivos femeninos empeñados en transformar las condiciones de existencia, en modificar la falta de reconocimiento y la subordinación social.

Con este preámbulo pasemos a nuestro análisis. Nuestra historia toma lugar en Tadó, un real de minas que constituía el segundo pueblo de la provincia de Nóvita, durante el Virreinato del Nuevo Reino de Granada (que comprendía los territorios de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela) y que hoy conocemos como el actual departamento del Chocó. Esta región se caracterizó durante el periodo colonial por su alta producción de oro con mano de obra esclavizada. Hoy en día, los pobladores resaltan a dos de sus más conocidos referentes históricos, el Rey Barúle, quien en los años 1727-1729 conformó un movimiento libertario junto a los esclavizados Mateo Mina y Antonio Mina, y promovió un levantamiento en contra de sus amos, usando como consigna, “matar blancos bueno es, entonces el Chocó acabará”; y la vida de Agustina (Mujer negra y esclavizada), basándose en la oralidad, y en un trabajo escrito por Jessica Spicker en 1996 titulado “Mujer esclava. demografía y familia en la Nueva Granada 1750-1810.” Lo significativo es que Agustina, como mujer negra en una colonia, y en el contexto de la esclavización marcó un hito histórico, por haber llevado ante un juez a su amo Don Joaquín de la Flor y haber denunciado sus constantes violaciones, maltratos y castigos, más el hecho de que él le provocó un aborto.

La historia de Agustina tomó fuerza con el trabajo entre la comunidad, lo que inspiro a muchas y muchos cultores, líderes y lideresas a escribir sobre ella en sus páginas web, blog, redes sociales, artículos y hasta libros. Tal fue el caso del escritor Fabio Teolindo Perea Hinestroza, quien escribió Hechos relevantes de la etnohistoria del Chocó siglo XVII- XVIII, al cual nos referiremos más adelante.

Antes de entrar al análisis del mito, es necesario contextualizar las circunstancias de la época y la vida de Agustina. Agustina fue comprada por don Joaquín de la Flor para los servicios y el cuidado de la casa. Esta situación la puso en condiciones de vulnerabilidad en un espacio reducido donde el amo pudo acceder física y sexualmente a ella. Es un hecho: en épocas pasadas —que aún dejan sentir sus efectos en el presente—, quienes ostentaron el poder crearon condiciones jurídicas, económicas, políticas y sociales para dominar y controlar a las demás personas. La marginalización llegó al extremo de deshumanizar, cosificar y brutalizar a las otras y los otros para mantener sus condiciones de privilegio. Esto lo podemos observar en el caso del esclavizador Joaquín de la Flor y en la esclavizada Agustina. El caso Agustina no fue inusual, sino la norma para miles y quizás millones de mujeres que durante más de 400 años vivieron en América en condiciones de esclavitud. Don Joaquín de la Flor representa a cientos de amos que tuvieron el control en la sociedad esclavista y que en la sociedad actual aún tienen el control y el poder para infligir todo tipo de castigos contra los dominados y/o subalternos.

En el Archivo General de la Nación de Colombia, Bogotá, reposa el “Juicio Contra Don Joaquín de la Flor”.1 Este documento me permitió reconocer que se realizó un juicio contra el esclavista por maltratos y violaciones a su esclavizada, en 1795 en Tadó. La estructura de dominación colonial re-victimizó física y jurídicamente a la mujer negra esclavizada en la defensa del hombre blanco, quien temía perder su “buen nombre y honor.” Al leer el caso también noté la imposibilidad de las relaciones amorosas interétnicas debido a las barreras sociales y religiosas. Pude observar claramente la diferencia entre corrección y castigo, este último aplicado con premeditación, sevicia y crueldad. Como consecuencia ocurrió el aborto de la criatura que Agustina llevaba en su vientre. También es evidente la complicidad de las autoridades eclesiásticas, pues el cura José Ignacio Varela guardo silencio ante el amancebamiento y no amparó a Agustina, quien le solicito ayuda en dos ocasiones. Más bien, el cura Varela decidió guardar silencio. Solo después de muchas insistencias de Agustina suplicando su auxilio, el cura informó por escrito al corregidor Manuel Sanclemente y al gobernador José Michaely, quien a su vez nombró como juez comisionado a don José Álvarez del Pino para que este iniciara el juicio en 1795. El archivo revela el comportamiento inhumano del amo por esconder la macula que significaba tener hijos con las esclavizadas y la crueldad a la que sería capaz de llegar para no ser sometido al escarnio público. Es clara la impunidad amangualada entre quienes ostentaban el poder para beneficiar quienes perpetuaban estas violaciones en los cuerpos de las mujeres negras y la constante coerción sobre las consecuencias ejemplarizantes que sufrirían quienes se atrevieran a denunciar. Para el caso de Agustina, además de perder el proceso judicial, don Joaquín de la Flor decidió venderla a una mujer esclavizadora llamada Maria Manuela Murillo, quien uso sus servicios para el cuidado de su casa y la cría de sus hijos.

Agustina físicamente nunca se cimarronea, es decir no huye del yugo de su amo para emprender una vida como libre, sola o con otras y otros esclavizados. Sus comportamientos reflejan un poco de sumisión. Esto se puede identificar porque sus formas de buscar justicia siempre recurrieron al amparo de quienes tenían poder y que mantenían a su cargo a personas esclavizadas. Ella no incentivó, ni inicio una revuelta, y su comportamiento nunca fue levantisco. No sabemos qué pasó con ella después, pues desconocemos los hechos de su muerte y no sabemos cómo, cuándo ni dónde ocurrió.

Escultura realizada en el año 2009, Municipio de Tadó, Parque Central. Fotografía Maria Fernanda Parra Ramírez

Escultura realizada en el año 2009, Municipio de Tadó, Parque Central. Fotografía Maria Fernanda Parra Ramírez

Representación de la cimarrona Agustina. Fuente: Fabio Teolindo Perea Hinestroza, Hechos relevantes de la etnohistoria del Chocó siglo XVII- XVIII, 98. Foto de María Fernanda Parra Ramírez

Representación de la cimarrona Agustina. Fuente: Fabio Teolindo Perea Hinestroza, Hechos relevantes de la etnohistoria del Chocó siglo XVII- XVIII, 98. Foto de María Fernanda Parra Ramírez

Mural. Municipio de Tadó, Chocó. Foto de María Fernanda Parra Ramírez

Mural. Municipio de Tadó, Chocó. Foto de María Fernanda Parra Ramírez

La falta de crítica, verificación o confrontación de las fuentes orales con fuentes documentales ha hecho que las narrativas literarias y artísticas sobre la esclavizada Agustina de Tadó contribuyan a perpetuar imaginarios que no corresponden con su historia según, lo que revela el archivo.

EL MITOEL ARCHIVO

Cimarrona – Seductora, seducida.

Oralidad sobre la sexualización de su cuerpo.

Esclavizada y coaccionada, violada y maltratada.

Sexualidad violentada en su cuerpo.

Vías de hecho directas y personales con las que causó daños a su amo:

_ La deshonra al llevarlo ante un juez

_ La fuga e incendio- perdida sobre los bienes del amo.

Vías de derecho, accionar o instar ante los órganos de la justicia para el reconocimiento de un derecho:

Poder eclesiástico-Recurre al padre Ignacio Varela solicitando su amparo y que le ayude a librarse de las crueldades de su amo.

La imagen número 1 corresponde a una escultura realizada en el año 2009. El proyecto hizo parte de la iniciativa de la población tadoseña para levantar dos monumentos, uno en nombre de Barúle y otro de Agustina, ambos como símbolos de las luchas libertarias que se gestaron en Tadó. Estos monumentos, que aún están ubicados en el parque central de Tadó, son paso obligado para quienes visitan el municipio. Con este monumento la historia oral ha tomado fuerza y ha reafirmado mucho el comportamiento levantisco de su población que, pese a no conservar las tradiciones y costumbres de un palenque, busca reafirmar su identidad como tierra de cimarronas y cimarrones.

La imagen número 2 corresponde a un boceto para la realización de una escultura en bronce (sin materializar) para el año 2022. Como parte de un proyecto de afirmación de identidad en el municipio de Tadó, el escritor Fabio Teolindo Perea Hinestroza, la plasma en la página 98 de su libro titulado Hechos relevantes de la etnohistoria del Chocó siglo XVII- XVIII. En su intento por aportar a estos imaginarios, Perea Hinestroza crea un proyecto escultórico post-modernista en el que la imagen de Agustina aparece al estilo de una ninfa griega en movimiento, que con su mano derecha empuña el fuego aterrador que recuerda a la gente blanca la destrucción que este puede causarle y que, según el mito, ella utilizó para incendiar algunas viviendas del municipio. Además, en su mano izquierda señala el futuro de libertad, hacia donde deberían avanzar las mujeres negras y todas las personas esclavizadas, pero sobre todo la sociedad tadoseña.

La imagen número 3 corresponde a un mural con el que se pretende validar que Tadó fue y es tierra de cimarronas y cimarrones. Además, que sus mujeres son rebeldes por las influencias que dejó la esclavizada Agustina. El mural forma parte de un proyecto con el cual líderes y lideresas de Tadó buscan trasmitir este discurso a propios y extraños que visiten el municipio. Sin ebmargo, el legado de la colonialidad se evidencia en cada trazo de este mural. Se ve a Agustina como una mujer híper-sexualizada, cimarrona, libertaria y guerrera. Esa imagen proyectada reafirma la intención de que otras mujeres negras la reconozcan como un referente de las luchas y resistencias.

El estudio de este caso es importante en la medida que nos permite desvelar la otra parte de la historia, y nos ayuda a la descolonización del ser, y del saber. De esta manera, se busca darle a Agustina el verdadero lugar que le corresponde en la historia. Dejamos en evidencia que Agustina aunque no fue una cimarrona que emprendió una fuga física del lugar donde se encontraba esclavizada, es decir, que no realizo la acción de cimarronaje y que tampoco se levantó contra su amo de manera directa. Agustina sí busco ayuda en repetidas ocasiones, sin recibirla, pese a las evidencias sobre múltiples abusos, maltratos, opresiones y violaciones a las que estaba sometida en su condición de deshumanizada, de cosificada, de objeto, o de cuerpo sin valor. Pero Agustina, esa mujer negra, y muchas otras silenciadas por la historia, merecen ser reivindicadas, resignificadas y reposicionadas en la historia para nunca más ser despojadas de su humanidad.

Por eso desde este escrito proclamamos a Agustina, la esclavizada de Tadó-Chocó, como símbolo del ¡No a la Violencia en contra de las mujeres negras en Colombia!

Bibliografía:

Barrancos, Dora. Historia mínima de los feminismos en América Latina. El Colegio de México, 2020.

Perea Hinestroza, Fabio Teolindo. Hechos relevantes de la etnohistoria del Chocó siglo XVII- XVIII. Diseño, diagramación e impresión: taller Artes y Letras SAS, 2022.

Spicker, Jessica, “Mujer esclava: Demografía y familia criolla en la Nueva Granada, 1750-1810.” Tesis de grado. Universidad de los Andes, 1996.


  1. AGN, Fondo Negros y Esclavos, serie Cauca, tomo I, ff 671- 678. ↩︎

Cita

Parra Ramírez, María Fernanda. 2024. 'Examinando el mito sobre la esclavizada Agustina: Tadó-Chocó 1795'. Despojos en las Américas. https://dia.upenn.edu/es/content/ParraRamirezM001/

Leyendo en Portugués

Narrativa 1795 1720 - 2025

Examinando o mito sobre a escravizada Agustina: Tadó-Chocó 1795

  • Parra Ramírez, María Fernanda

Publicado: 2024

Imagem retirada do "Juízo Contra Don Joaquín de la Flor," Arquivo Geral da Nação – Colômbia (AGN), Fundo Negros e Escravos, série Cauca, tomo I, fólio 673r.

Imagem retirada do “Juízo Contra Don Joaquín de la Flor,” Arquivo Geral da Nação – Colômbia (AGN), Fundo Negros e Escravos, série Cauca, tomo I, fólio 673r.

Resumo

Dois referentes históricos se destacam na busca dos habitantes de Tadó — atual departamento de Chocó (Colômbia)— pela reafirmação de sua identidade cultural. Em primeiro lugar, o Rei Barule, que entre os anos de 1727 e 1729 liderou uma revolta de escravizados visando conseguir sua liberdade. Em segundo lugar, a vida de Agustina, uma mulher negra e escravizada, que levou a um juiz seu senhor Don Joaquín de la Flor no final do século XVIII. A narrativa de Agustina repousa na oralidade e nos trabalhos de Yessica Spicker, nos quais se propõe uma visão sobre a mulher negra. A documentação evidencia maus-tratos e castigos, incluindo violações e abortos forçados, que as mulheres escravizadas suportavam durante o período colonial. Naquela época, Tadó era um real de minas (arraial de mineração autorizado pela Coroa espanhola) que constituía o segundo povoado da província de Nóvita. Neste ensaio, proponho discutir que a falta de crítica, verificação ou confrontação das fontes orais com fontes documentais tem feito com que as narrativas sobre a escravizada Agustina de Tadó contribuam para perpetuar imaginários que não correspondem com a evidência empírica. Agustina, uma mulher negra, silenciada como muitas outras pela história, merece ser reivindicada, ressignificada e reposicionada na história nacional para nunca mais ser despojada de sua humanidade.

A violência permanece profundamente enraizada na sociedade atual. Sua continuidade chama e inspira a lutar pela igualdade e dignidade de todos os seres humanos, começando pela questão de gênero. Ainda há resquícios das mentalidades patriarcais, machistas e androcêntricas, segundo as quais as mulheres estamos situadas em uma condição de subalternas, oprimidas, submetidas, e consideradas menos capazes frente ao gênero masculino. Esse pensamento transcende aos espaços de representação acadêmica, social, política, econômica, cultural e muito profundamente na família.

O ano de 2014 foi determinante para mim. Nesse ano, comecei a sair da minha bolha, da minha carapaça e do meu esconderijo inconsciente de negação como mulher negra, no qual não entendia meu verdadeiro valor e muito menos meu lugar na sociedade. Enfrentava todo tipo de violências racistas e machistas, mas mantinha um silêncio complacente pelo desconhecimento da minha própria força. Descobri que essa força provém, não apesar de, mas precisamente da minha origem como descendente de africanas e africanos que superaram a viagem transatlântica e se reinventaram no “Novo Mundo”; das histórias das minhas antepassadas e antepassados, mas sobretudo da grandeza de cada contribuição que fizemos à humanidade. Começar a descobrir tudo isso sendo já uma mulher adulta foi como romper as correntes que me amarravam a estereótipos de sujeição, que me obrigavam a aguentar as ridicularizações, o racismo, o machismo, o patriarcado, o sexismo, a imposição de uma religião, mas, sobretudo, o androcentrismo.

Esta nova consciência me levou a examinar-me, descobrir-me e repensar-me como pessoa e como mulher negra. Nessa busca decidi tomar ações pontuais para reivindicar o valor, o papel e as contribuições das mulheres negras em todos os âmbitos. Escolhi revalorizar o grande legado de resistência que herdamos de numerosas mulheres do passado, o qual devemos continuar com responsabilidade para poder entregá-lo às gerações presentes e vindouras. Ver nessas mulheres históricas novos referentes ajudará a reconhecer-nos, a inspirar-nos e a entender o poder que há em cada uma de nós. As mulheres negras clamamos e exigimos uma mudança de representação em todas as narrativas. Nelas deve primar nossa condição como seres humanos, a que temos construído, assim como os homens, em uma sociedade que nos tem marginalizado. Por isso é necessária e urgente uma leitura diferente do passado, porque a que se tem feito até o presente continua causando muito dano a nós como mulheres negras, que levamos em nosso ser as marcas de um processo de desumanização, coisificação e sexualização.

Não devemos continuar naturalizando nem eternizando as atuais relações de poder e gênero. Elas foram construídas socialmente e estão fadadas a desaparecer para dar lugar a outras formas e maneiras de nos agenciarmos. Compartilho a ressignificação que realiza a autora Dora Barrancos sobre o termo “agência” em seu livro História mínima dos feminismos na América Latina (2020) para apresentar os coletivos femininos empenhados em transformar as condições de existência, em modificar a falta de reconhecimento e a subordinação social. Com este preâmbulo, passemos à nossa análise. Nossa história tem lugar em Tadó, um real de minas que constituía o segundo povoado da província de Nóvita, durante o Vice-Reino da Nova Granada (que compreendia os territórios da Colômbia, Equador, Panamá e Venezuela) e que hoje conhecemos como o atual departamento de Chocó. Essa região se caracterizou durante o período colonial por sua alta produção de ouro com mão de obra escravizada. Hoje em dia, os habitantes destacam dois de seus mais conhecidos referentes históricos: o Rei Barule, que nos anos 1727-1729 formou um movimento libertário junto aos escravizados Mateo Mina e Antonio Mina, e promoveu uma revolta contra seus senhores usando como lema “matar brancos é bom, assim o Chocó acabará”; e a vida de Agustina (mulher negra e escravizada), baseando-se na oralidade e em um trabalho escrito por Jessica Spicker em 1996 intitulado “Mulher escrava: demografia e família na Nova Granada 1750-1810”. O notável é que Agustina, sendo mulher negra em uma colônia e no contexto da escravização, representou um marco histórico por ter levado perante um juiz seu senhor Don Joaquín de la Flor e ter denunciado suas constantes violações, maus-tratos e castigos, além do fato de que ele lhe provocou um aborto.

A história de Agustina ganhou força com o trabalho junto à comunidade, o que inspirou muitas e muitos agentes culturais e lideranças a escrever sobre ela em suas páginas na internet, blogs, redes sociais, artigos e até livros. Esse foi o caso do escritor Fabio Teolindo Perea Hinestroza, que escreveu Fatos relevantes da etno-história do Chocó século XVII-XVIII, ao qual nos referiremos mais adiante.

Antes de entrar na análise do mito, é necessário contextualizar as circunstâncias da época e a vida de Agustina. Agustina foi comprada por don Joaquín de la Flor para os serviços e o cuidado da casa. Essa situação a colocou em condições de vulnerabilidade em um espaço reduzido onde o senhor pôde ter acesso físico e sexual a ela. É um fato: em épocas passadas — que ainda deixam sentir seus efeitos no presente —, aqueles que ostentaram o poder criaram condições jurídicas, econômicas, políticas e sociais para dominar e controlar as demais pessoas. A marginalização chegou ao extremo de desumanizar, coisificar e brutalizar as outras e os outros para manter suas condições de privilégio. Isso podemos observar no caso do escravizador Joaquín de la Flor e da escravizada Agustina. O caso de Agustina não foi incomum, mas sim a norma para milhares e talvez milhões de mulheres que durante mais de 400 anos viveram na América em condições de escravidão. Don Joaquín de la Flor representa centenas de senhores que tiveram o controle na sociedade escravista e que na sociedade atual ainda têm o controle e o poder para infligir todo tipo de castigo contra os dominados e/ou subalternos.

No Arquivo Geral da Nação da Colômbia, Bogotá, encontra-se o “Julgamento Contra Don Joaquín de la Flor”1. Esse documento me permitiu reconhecer que foi realizado um julgamento contra o escravizador por maus-tratos e violações à sua escravizada, em 1795 em Tadó. A estrutura de dominação colonial revitimizou física e juridicamente a mulher negra escravizada na defesa do homem branco, que temia perder seu “bom nome e honra”. Ao ler o caso também notei a impossibilidade das relações amorosas interétnicas devido às barreiras sociais e religiosas. Pude observar claramente a diferença entre correção e castigo, este último aplicado com premeditação, sevícia e crueldade. Como consequência ocorreu o aborto do feto que Agustina levava em seu ventre. Também é evidente a cumplicidade das autoridades eclesiásticas, pois o padre José Ignacio Varela manteve silêncio diante do concubinato e não amparou Agustina, que lhe solicitou ajuda em duas ocasiões. Pelo contrário, o padre Varela decidiu manter silêncio. Somente depois de muitas insistências de Agustina suplicando seu auxílio, o padre informou por escrito ao corregedor Manuel Sanclemente e ao governador José Michaely, que por sua vez nomeou como juiz comissionado don José Álvarez del Pino para que este iniciasse o julgamento em 1795. O arquivo revela o comportamento desumano do senhor por esconder a mácula que significava ter filhos com as escravizadas e a crueldade à qual seria capaz de chegar para não ser submetido ao escárnio público. É clara a impunidade tramada entre aqueles que ostentavam o poder para beneficiar quem perpetuava essas violações nos corpos das mulheres negras e a constante coerção sobre as consequências exemplares que sofreriam aqueles que se atrevessem a denunciar. No caso de Agustina, além de perder o processo judicial, don Joaquín de la Flor decidiu vendê-la a uma mulher escravizadora chamada Maria Manuela Murillo, que usou seus serviços para o cuidado de sua casa e a criação de seus filhos.

Agustina fisicamente nunca se tornou fugitiva, ou seja, não fugiu do jugo de seu senhor para empreender uma vida como livre, sozinha ou com outras e outros escravizados. Seus comportamentos refletem um pouco de submissão. Isso pôde ser identificado porque suas formas de buscar justiça sempre recorreram ao amparo daqueles que tinham poder e que mantinham a seu cargo pessoas escravizadas. Ela não incentivou, nem iniciou uma revolta, e seu comportamento nunca foi revoltoso. Não sabemos o que aconteceu com ela depois, pois desconhecemos os fatos de sua morte e não sabemos como, quando nem onde ocorreu.

Escultura realizada no ano de 2009, Município de Tadó, Parque Central. Fotografia de Maria Fernanda Parra Ramírez

Escultura realizada no ano de 2009, Município de Tadó, Parque Central. Fotografia de Maria Fernanda Parra Ramírez

Representação da cimarrona Agustina. Fonte: Fabio Teolindo Perea Hinestroza, Hechos relevantes de la etnohistoria del Chocó siglo XVII- XVIII, 98. Foto de María Fernanda Parra Ramírez

Representação da cimarrona Agustina. Fonte: Fabio Teolindo Perea Hinestroza, Hechos relevantes de la etnohistoria del Chocó siglo XVII- XVIII, 98. Foto de María Fernanda Parra Ramírez

Mural. Município de Tadó, Chocó. Foto de María Fernanda Parra Ramírez

Mural. Município de Tadó, Chocó. Foto de María Fernanda Parra Ramírez

A falta de crítica, verificação ou confrontação das fontes orais com fontes documentais tem feito com que as narrativas literárias e artísticas sobre a escravizada Agustina de Tadó contribuam para perpetuar imaginários que não correspondem à sua história segundo o que revela o arquivo.

O MITOO ARQUIVO

Cimarrona – Sedutora, seduzida.

Oralidade sobre a sexualização de seu corpo.

Escravizada e coagida, violada e maltratada.

Sexualidade violentada em seu corpo.

Vias de fato diretas e pessoais com as quais causou danos a seu senhor:

_A desonra ao levá-lo perante um juiz

_A fuga e incêndio - perda sobre os bens do senhor.

Vias de direito, acionar ou instar perante os órgãos da justiça para o reconhecimento de um direito:

Poder eclesiástico - Recorre ao padre Ignacio Varela solicitando seu amparo e que a ajude a se livrar das crueldades de seu senhor.

A imagem número 1 corresponde a uma escultura realizada no ano de 2009. O projeto fez parte da iniciativa da população tadoseña para erguer dois monumentos, um em nome de Barule e outro de Agustina, ambos como símbolos das lutas libertárias que se gestaram em Tadó. Esses monumentos, que ainda estão localizados no parque central de Tadó, são paradas obrigatória para quem visita o município. Com esse monumento a história oral tem ganhado força e tem reafirmado muito o comportamento rebelde de sua população que, apesar de não conservar as tradições e costumes de um palenque, busca reafirmar sua identidade como terra de cimarronas e cimarrones.

A imagem número 2 corresponde a um esboço para a realização de uma escultura em bronze (não materializada) para o ano de 2022. Como parte de um projeto de afirmação de identidade no município de Tadó, o escritor Fabio Teolindo Perea Hinestroza a retrata na página 98 de seu livro intitulado Fatos relevantes da etno-história do Chocó século XVII-XVIII. Em sua tentativa de contribuir para esses imaginários, Perea Hinestroza cria um projeto escultórico pós-modernista no qual a imagem de Agustina aparece ao estilo de uma ninfa grega em movimento, que com sua mão direita empunha o fogo aterrador que recorda à gente branca a destruição que este pode lhe causar e que, segundo o mito, ela utilizou para incendiar algumas moradias do município. Além disso, com sua mão esquerda, aponta para o futuro de liberdade, para onde deveriam avançar as mulheres negras e todas as pessoas escravizadas, mas sobretudo a sociedade tadoseña.

A imagem número 3 corresponde a um mural com o qual se pretende validar que Tadó foi e é terra de cimarronas e cimarrones. Além disso, que suas mulheres são rebeldes pelas influências deixadas pela escravizada Agustina. O mural faz parte de um projeto com o qual líderes e lideranças de Tadó buscam transmitir esse discurso a moradores e estranhos que visitem o município. No entanto, o legado da colonialidade fica evidente em cada traço deste mural. Vê-se Agustina como uma mulher hiper-sexualizada, cimarrona, libertária e guerreira. Essa imagem projetada reafirma a intenção de que outras mulheres negras a reconheçam como uma referência nas lutas e resistências.

O estudo desse caso é importante na medida em que nos permite conhecer a outra parte da história, e nos ajuda na descolonização do ser e do saber. Dessa maneira, busca-se dar a Agustina o verdadeiro lugar que lhe corresponde na história. É importante ressaltar que Agustina, embora não tenha sido uma cimarrona que empreendeu uma fuga física do lugar onde se encontrava escravizada, ou seja, que não realizou a ação de cimarronagem (fuga) e que tampouco se levantou contra seu senhor de maneira direta, Agustina, sim, buscou ajuda em repetidas ocasiões, sem recebê-la, apesar das evidências sobre múltiplos abusos, maus-tratos, opressões e violações às quais estava submetida em sua condição de desumanizada, de coisificada, de objeto, ou de corpo sem valor. Mas Agustina, essa mulher negra, e muitas outras silenciadas pela história, merecem ser reivindicadas, ressignificadas e reposicionadas na história para nunca mais serem despojadas de sua humanidade.

Por isso, a partir deste escrito, proclamamos Agustina, a escravizada de Tadó-Chocó, como símbolo do Não à Violência contra as mulheres negras na Colômbia!

Bibliografía:

Barrancos, Dora. Historia mínima de los feminismos en América Latina. El Colegio de México, 2020.

Perea Hinestroza, Fabio Teolindo. Hechos relevantes de la etnohistoria del Chocó siglo XVII- XVIII. Diseño, diagramación e impresión: taller Artes y Letras SAS, 2022.

Spicker, Jessica, “Mujer esclava: Demografía y familia criolla en la Nueva Granada, 1750-1810.” Tesis de grado. Universidad de los Andes, 1996.


  1. AGN, Fondo Negros y Esclavos, serie Cauca, tomo I, ff 671- 678. ↩︎

Cita

Parra Ramírez, María Fernanda. 2024. 'Examinando o mito sobre a escravizada Agustina: Tadó-Chocó 1795'. Despojos en las Américas. https://dia.upenn.edu/pt/content/ParraRamirezM001/

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Imagen tomada del “Juicio Contra Don Joaquín de la Flor,” Archivo General de la Nación – Colombia (AGN), Fondo Negros y Esclavos, serie Cauca, tomo I, folio 673r.

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